Médico tratando un paciente. Aríbalo de figuras rojas del Pintor de la Clínica, h. 480-470 a. C., Museo del Louvre, Paris.
La Ilíada cita como médicos a los guerreros aqueos Macaón y Podalirio, dos hijos de Asclepio, dios de la medicina, así como al dios Peán, médico de los dioses. El primero se encargó, sobre todo,
de curar a Menelao, herido por una flecha. Comenzó por examinar (griego antiguo ἰδεῖν/ideĩn, literalmente «ver») al
enfermo y después de retirar la flecha, desvistió al herido, succionó la sangre
de la herida y le aplicó medicamentos(φάρμακα/phármaka); los cuales no
se precisan, excepto que le fueron ofrecidos por el centauro Quirón a Asclepio, quien se los entregó a
Macaón.
La
medicina era ya reconocida como un arte en parte: «Un médico, por sí mismo,
vale como muchos hombres», declara Idomeneo a propósito de Macaón, fórmula que se convertiría en
proverbial. La Ilíada, que concede más importancia
a Macaón que a Podalirio. Los comentaristas antiguos sugirieron que Homero veía a Macaón como un cirujano y a su hermano como un simple médico: su nombre
provendría de (μάχαιρα/mákhaira), «cuchillo». El propio dios
Peán curó a Hades, herido por una flecha disparada por Heracles: esparció medicamentos (pharmaka) sobre la
herida, especificando que eran analgésicos.
La Odisea menciona a médicos de profesión: el porquero Eumeo
dice de la figura del médico (ἰατήρ/iatếr, literalmente «el que cura»)
que forma parte de los «artesanos que rinden servicio a todos», a semejanza del techador o del aedo y del adivino. En otro
lugar, el poeta rinde homenaje a la ciencia médico de los egipcios,
a los que califica «hijos de Peán».
Fuente:
Wikipedia.

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